Segunda semana poética a cargo del canoso
Este es uno de los poemas del poeta francés Victor Segalen. Inspirados en las estelas chinas que no solo contienen la historia del país orienta, sino que muchos eran dedicados a amigos, amantes o contaban pequeñas anecdotas de sus habitantes.
VAMPIRO
Amigo, amigo, he acostado tu cuerpo en un ataúd
de bello barniz rojo que me ha costado mucho
dinero;
He conducido tu alma, por su nombre familiar,
sobre esta tablilla que rodeo de mis cuidados;
Pero no debo ocuparme más de tu persona: "Tratar
lo que vive como si estuviera muerto, ¡qué
falta de humanidad!
Tratar lo que ha muerto como si estuviera vivo,
¡qué falta de discreción! ¡Qué riesgo de crear
un ser equívoco!".
Amigo, amigo, a pesar de los principios, no puedo
abandonarte. Formaré, por consiguiente, un ser
equívoco: ni genio, ni muerto, ni vivo. Oyeme:
Si aún te agrada sorber la vida de gusto azucarado,
de ásperas especias;
Si te agrada parpadear, aspirar con tu pecho y
estremecerte bajo la piel, óyeme:
Conviértete en mi Vampiro, amigo, y cada noche,
tranquilo y sin prisa, embriágate con la cálida
bebida de mi corazón.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMe recordó el dolor de Byron cuando Shelley pereció ahogado, cuando recuperaron su cuerpo lo incineraron junto a la playa, creo que Byron nunca se recuperó de esa pérdida.
ResponderEliminarHay una frase muy hermosa en este poema: ni genio, ni muerto, ni vivo, porque en verdad a quienes amamos no los olvidamos jamás y pasan a otro estado que los mantiene vivos en nosotros aunque muertos en esencia. Y se tornan genios protectores a la manera de los djins del folclore árabe. Gracias por publicar este interesante poema. Otra forma de ver a los vampiros.
EliminarNo sé por qué, pero hago una lectura erótica de ese poema.
ResponderEliminar