Maria
Julia de Rushi Crespo
mi
boca me maldice
porque
me alegro en el mal
sangrienta
y solitaria cacería
para
vencer a la palabra y a la muerte
y
esa música
esa
música
esa
serpiente en su cruz
II
porque
vomitar
el
asco al vomitar
produce
alivio
sobre
los tapices rosados
cuando
viste crecer en la penumbra
las
intenciones de tus antepasados
sobre
los tapices rosados
cuando
viste crecer en el silencio
la
subrepticia voluntad de tus mayores
cuando
en el aire viste
que
lo turbio era claro
y
lo compacto vacío
y
lo pútrido bello
y
lo prohibido saludable
cuando
te dijeron mil severas cabezas
asintiendo
al unísono
que
mentir
es
la primera profesión
que
ha de ejercer
quien
crecer quiere
allí
mismo
sobre
los tapices rosados
sin
preguntar quién habría de limpiarlos luego
o
quién habría de cuidarte y de curarte
bien
para que volvieras a enfermar
allí
mismo
vomitaste
- ¡a la mierda el honor! —
sí
yo
vomité
como
quien se dice
ahora
te toca nacer
y
no se sobrepone al miedo
Maria
Julia de Rushi Crespo nació en Buenos Aires en 1951. En 1974, con su
libro Polvo que une se
gana el Premio Leopoldo Panero. Tenia 23 años y formaba parte del
grupo Nosferatur
(1972-1977). Ese grupo intentó rescatar el lenguaje neorromántico
noble en
contraposición con la antipoesia, la oralidad escrita, lo paródico,
el exteriorismo. Mantenían una actitud panteísta, y religiosa.
Desborde del lenguaje, mitificación, acercamiento a los himnos
helénicos, a la mitología, caracterizaron esa poesía que encuentra
ahora, en Artemis, cantando Artemis,
una culminación ya no grupal, sino individual de esta escritora
quien leyó y tradujo apasionadamente a Sylvia Plath y a otros.
(Tomado
de Artemis cantando, Artemis,
publicado por Monte Ávila Editores en 1982.)
(Desde
que me pusieron en las manos este libro siempre lo he considerado una
pequeña joya. Lo lei por primera vez hace más de treinta años y la
fascinación sigue allí, intacta. Su fuerza verbal, la potencia de
sus imágenes, su crueldad y su belleza, el desbordante peso de las
referencias culturales; sus juegos verbales, las frases e imágenes
que inicialmente no entendía y que me hacían investigar, buscar
para intentar saber a qué se referían, pero cuyo ritmo y sonoridad
y la manera de estar construido y presentado el poema, me fascinaban.
Para mí fue muy importante este libro para aprender poesía: ¿Qué
es un poema, cómo se construye, y sostiene, dónde avanzar, cuándo
repetir, dónde detenerse? ¿Qué pasa adentro, en el «durante
acaeciendo» de esas líneas? Me pasó también con Alfredo Silva
Estrada, autor de esa frase genial: «el durante acaeciendo del
poema», pero como decía Michael Ende, esa es otra historia y
deberá ser contada en otra ocasión. Más recientemente, he podido
sentir casi el mismo deslumbramiento con la obra de Mercedes Roffé.
Quizás me equivoque y sus mundos poéticos no tengan nada que ver el
uno con el otro, pero sentí en ambas obras unos vasos comunicantes
que me han llevado a definir su poesía como poesía inteligente. Te
quedas colgada del poema, de su delicada ironía, de lo que muestra y
de lo que oculta, y en el proceso el lector queda maravillado ante el
reto, y tal vez termine diciendo como la Rushi Crespo que en él
también: «la mia malattia è tutta /fatta di parole».
Olga
Marina Molina

A medida que iba leyendo el poema se me iba viniendo la canción de Silvio Rodríguez "La familia, la propiedad privada y el amor", por supuesto el poema de María Julia de Rushi Crespo es más crudo y certero.
ResponderEliminar