miércoles, 25 de julio de 2018

Elena Vera



Elena Vera fue una poeta y ensayista venezolana que nació en 1939 y falleció en 1997. Estudió Letras en la Universidad de Los Andes, hizo una maestría en Literatura Hispanoamericana en el Instituto Pedagógico de Caracas y en esa casa de estudios ejerció como profesora de Literatura y Latín y fue jefa de las cátedras de Literatura Venezolana y Literatura Latinoamericana.

Publicó los poemarios El hermano y el extraño hombre (1959), El celacanto (1980, Premio José Antonio Ramos Sucre), Acrimonia (1981, Premio Universidad de Carabobo), De amantes (1982), Sombraduras (1988), El Auroch (1992). Es Premio Alfonsina Storni (1983) por su poema “Huésped”, Premio de la Academia de la Lengua, mención Ensayo, por su trabajo “Los Fabuladores” (inédito), sobre novela venezolana contemporánea, Premio Municipal de Literatura 1986 en ensayo con “Flor y canto: 25 años de poesía venezolana (1958-1983)”.

Con la figura femenina como elemento central en su poética, Elena Vera abre espacios las voces marginales mostrando sus subjetividades en conflicto con las normas sociales. El erotismo y las pasiones se desbordan en cada poema y llevan a los lectores por el camino de las experiencias sensoriales íntimas detrás de la escena. 



Huésped


No me siente usted en su alta mesa

no me tiente con sus manjares delicados

no me dé a beber de ese licor exquisito

no me deslumbre con sus ademanes

no resquebraje la aparente frialdad de mi cuerpo

no entre así, viento terrible, en mis días

no me enseñe el otro lado del poema

no me decrete nuevas emociones

no le conceda otro ritmo a mis noches

no borre la verdad de mis amaneceres

no diga que me ama

tendría miedo a la melancolía de la ausencia

Deme posada en el último cuarto

allí

donde nadie sepa

un sorbo de agua, apenas, para la sed

y sopa caliente para confortar el cuerpo

me iré cuando haya descansado

entraré

suavemente

en la noche

y caminaré bajo las estrellas.




De amantes
“Ponme como sello sobre tu corazón
como sello sobre tu brazo
porque es fuerte el amor
como la muerte”
El cantar de los cantares

I

Soy
la amante
No
me mires con desprecio
No tengo el número dos
en la frente
ni
sus besos ansiosos
me han abierto llagas

Soy
la amante
La que tiene todos los sueños
del mundo
y los secretos.

Vienes
en el silencio de las tardes
Pones
la máscara sobre una silla
y tiemblas
Viento salvaje sobre tu piel
Tormentas

Eres
espléndida pérdida
por donde el tiempo fluye
o
se detiene
a mi antojo
A veces ella viene
y
se instala
detrás de tu cabeza
Ella
Tu otro rostro
La
mitad
de ti mismo

Yo soy la amante
Baraja
que salta de tu mano
y es oro
sota
y reina
al mismo tiempo
Tú ojo ama la ilusión de empezar

Yo
soy la amante
Una y múltiple
Yo ya frente al espejo
doy comienzo al rito
De la mano
                               a
                                               la cara
Ojos
pómulos
labios
Seducción del maquillaje
Máscaras

Eres
lo tornadizo
lo inestable
inútil es querer cambiarte
Más
fácil
sería
guardar en un armario
el viento de la primavera.


“Cuando te vas
mis manos se cubren de noche
mi lengua se congela,
tiemblo”
Safo

La esposa diligente
se levanta temprano
llena la bañera
y
desdobla las toallas
Azules para la camisa
grises para el traje
y la corbata
signo de distinción
                Tres gotas de lavanda
subrayando el estatus
y
adiós mi amor
Te miro y me sonrío
La esposa diligente
trabaja para mí

Ella es
la otra
aquí
Yo soy
         la otra
allá
Simple problema de distancias
La que entre tus brazos
será
única
Todos los días
mi cuerpo tiembla por ti
pero tú
ni te enteras
Duermes plácidamente
en tu cama king-size
abrazado a ella
a tu vieja costumbre
de viejo mueble usado
Te estás muriendo en vida
Te estás cayendo a pedazos
y ni te enteras
Y mientras tanto
tiemblo por ti
                todos los días
Yo que soy la vida
Yo
que soy la flor de la maravilla

El amor
dices
debe ser trivial y ameno
fácil
e intercambiable
Se entra
Se juega
y nada de altos precios
En tus ojos aprendo
el grito y la mudez

Marco en el teléfono
la señal convenida
y tres veces ella responde
solícita
dulce la voz
vigilante
cuida su comarca
Pertenencias
Eso que tú eres
como sus vestidos
y sus ollas usadas

Acercas las pestañas
a mi llama
y nada dices
Si hablas te comprometes
Vas y vienes
saqueando mis ventanas
Encantas
y no te comprometes
Vamos a negociar
te digo
y me sonrío
Me incluyes en el pasivo
pero
          tú
                               no te comprometes



3 comentarios:

  1. Muy agradecida por semejante deferencia.

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  2. Qué manera de nombrar lo innombrable, qué viaje poético para decir de frente lo que sigue siendo tabú para muchos.

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  3. Qué manera de nombrar lo innombrable, qué viaje poético para decir de frente lo que sigue siendo tabú para muchos.

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